por José Sánchez Tortosa
en Libertad Digital, suplemento de Historia
La filosofía es arma de destrucción masiva. Dinamita los mitos de los que las masas se alimentan, que producen identidad, bajo cuyo peso muerto los individuos quedan diluidos. Es guerra contra el relativismo y el dogmatismo. Es defensa contra la confusión del lenguaje común, periodístico, político, contra la fuerza ciega de la masa, pues la masa no puede filosofar. El enemigo es la estupidez, que, como Dios, está en todas partes y en uno mismo. El yo es idiota. Escribo por destruir.
Una de las funciones del coro en la tragedia griega consistía en relatar lo obsceno, es decir, aquello que no podía aparecer en la escena, lo que no podía ser técnicamente representado ni humanamente soportable más que a través del desplazamiento que la palabra permite. Así, Edipo sacándose los ojos y Yocasta ahorcándose, o lo que es lo mismo, la criatura humana ante el carácter insoportable de la verdad. |